martes, 19 de junio de 2012

La inconveniencia de las tiendas de conveniencia

Hace varios años, cuando se inauguró la primera "tienda de conveniencia" en Managua, exactamente en la Gasolinera Esso de Metrocentro, era muy agradable ir y pedir un combo de hotdog, disfrutarlo en un ambiente de buen servicio que resultaba acogedor para el cliente, quien se iba con el gusto y la promesa de regresar a degustar otro hot dog u otra chuchería ya sea en el interior de la tienda como en el estacionamiento, lo cual resultaba muy animado.

Pero eso fue hace mucho, hoy en día, ir a una de esas "tiendas de conveniencia" es un completo dolor de cabeza, tal pareciera que alistan a los peores para atender al cliente, porque unos te ponen mala cara, como si uno les llegara a pedir, otros te atienden de forma grosera y los cajeros nunca tienen cambio, si llegás con un billete de 200 o 500 no es posible hacer tu compra, te dicen simplemente "no tenemos cambio". Nunca lo tienen.

Si pedís un café no hay quien atienda ese caramanchel porque o están atendiendo la comida o están todos adentro cuchicheando.

Y ni hablar del concepto de "comida rápida", de rápida no tienen ni el cobro, porque hasta para eso se tardan mucho tiempo, pasas en caja haciendo fila tal como si fuera una fritanga donde la carne se está asando en carbón, y luego de pagar, vas a que te atienda la cara amargada que te hará el sandwich, hamburguesa o hot dog, la cual se pasea por todo el estante antes de empezar a preparar tu combo.

Lo insólito del caso es que a veces pasa, que el cajero vende la comida sin percatarse de que no hay, sobre todo los alimentos que hay que freir y que tardan unos 15 minutos, tal es el caso del pollo y las papas, así que, o te toca esperar alrededor de 30 minutos por tu comida "rápida" o simplemente das la vuelta, aunque de igual forma, a esas alturas ya el tigre además de rugir ahora tiene una buena dosis de arrechura

Me pregunto dónde habrán quedado las sonrisas y la amabilidad para con el cliente. De seguro se quedaron con los años y en los bolsillos de los dueños que pagan los salarios bajos.

En conclusión, dichas tiendas de conveniencia, no tienen mucho de conveniente, sobre todo cuando tienes hambre y urgencia, eso sí, hay que reconocerles la conveniencia de tener cajeros automáticos y bebidas refrescantes, pero fuera de eso, son más bien un inconveniente en el camino. 




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